Denuncian que recibieron las casetas horas antes del inicio de los festejos y que la falta de planificación municipal les forzó a trabajar hasta altas horas sin apoyo logístico
Varios ventorrilleros participantes en el Carnaval de Arrecife han hecho públicas duras críticas hacia la organización y gestión de los puestos por parte del Ayuntamiento, denunciando una planificación “injusta y perjudicial” que, además, les obligó a montar ellos mismos los ventorrillos ante la falta de apoyo logístico municipal.
Cabe destacar que muchos de los comerciantes recibieron las casetas y el material exigido por la reglamentación la noche previa al inicio de los festejos, al proceder desde Barcelona ante la inexistencia de estos recursos en Canarias. Como consecuencia, se vieron obligados a preparar los puestos hasta altas horas de la madrugada. Una muestra del caos generado fue que alrededor de las 03:00 horas de la mañana de este sábado, varios ventorrillos continuaban sin los suministros de agua y luz habilitados.
Los afectados recuerdan que las bases de la convocatoria establecían la obligatoria instalación de casetas de madera de 6×2 metros, excluyendo expresamente las metálicas. Sin embargo, dichas condiciones se publicaron sin comprobar la disponibilidad real de este tipo de infraestructuras en la isla, lo que, según señalan, complicó sobremanera el cumplimiento de los requisitos.
“Como era previsible, la mayoría de los adjudicatarios no disponía de casetas en tan corto plazo… muchas llegaron el día previo al Carnaval e incluso el mismo día del pregón. A fecha de inicio, todavía había puestos sin montar”, explican los ventorrilleros.
Asimismo, los participantes han destacado que, ante la falta de medidas de apoyo por parte del consistorio, fueron ellos mismos quienes tuvieron que montar los ventorrillos y organizar sus estructuras, asumiendo el esfuerzo físico y logístico sin que se facilitara el corte de calles, el acceso de camiones o la instalación de servicios básicos.
Según afirman, tuvieron que introducir su propia mercancía, cámaras frigoríficas y transporte pesado en una vía con tráfico activo y presencia de turistas, lo que generó situaciones de riesgo tanto para quienes trabajaban en el montaje como para transeúntes.
Los ventorrilleros también critican que no se habilitó agua ni luz durante las horas previas al inicio de los actos, argumentando desde el Ayuntamiento que el suministro solo estaría disponible cuando comenzaran oficialmente las actividades, lo que, a su juicio, compromete la conservación de productos alimentarios y las condiciones higiénico-sanitarias mínimas.
A pesar de estos desafíos, los adjudicatarios aseguran haber afrontado tasas municipales, pagos a la Agencia Tributaria y un desembolso medio de unos 1.500 euros por puesto, sin recibir apoyo suficiente por parte de la administración.
“La sensación general es de profunda indignación”, concluyen en su comunicado, reclamando mayor planificación, coherencia y respeto hacia quienes, aseguran, sostienen estas fiestas con su trabajo y su dinero.


