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Crece la preocupación de Nueva Canarias y PSOE por el futuro del Hospital Insular de Lanzarote ante un traslado “temporal” de pacientes

Los representantes del PSOE y Nueva Canarias temen que el desplazamiento provisional al edificio de Enfermedades Emergentes acabe suponiendo la pérdida definitiva de actividad asistencial y formativa del centro

Yoné Caraballo (Nueva Canarias) y Marcos Francisco Guillén (PSOE) manifestaron este lunes su preocupación por el futuro del Hospital Insular de Lanzarote tras una visita al edificio de Enfermedades Emergentes, infraestructura que se plantea como espacio temporal para el traslado de pacientes mientras se acometen obras de rehabilitación en el centro insular.

Durante la visita, el miembro de la comisión de Sanidad del Parlamento de Canarias y representante socialista, Marcos Francisco Guillén, explicó que el objetivo del encuentro era conocer de primera mano las instalaciones a las que, con “casi total garantía”, podrían ser desplazados de forma provisional los pacientes del Hospital Insular. En este sentido, subrayó que el grupo quiere comprobar el compromiso real del Servicio Canario de la Salud y de las instituciones insulares para que ese traslado sea estrictamente temporal y no derive en una pérdida definitiva de actividad asistencial.

Guillén recordó que el Hospital Insular es “un centro de referencia no solo en Lanzarote, sino en Canarias”, tanto por la calidad de su atención como por su papel formativo, y advirtió de que existe un temor creciente a que la provisionalidad se transforme en una situación permanente. “No debemos permitir que desaparezca la actividad asistencial del Hospital Insular”, afirmó, señalando que la población de Lanzarote ha expresado con claridad su posicionamiento en defensa del centro.

En esta línea, anunció que el asunto será llevado al Parlamento de Canarias mediante una pregunta a la consejera de Sanidad y una proposición no de ley impulsada por Nueva Canarias, con enmiendas del Grupo Socialista, para conocer la voluntad de la Cámara respecto al mantenimiento de los servicios del Hospital Insular.

Por su parte, el diputado por parte de Nueva Canarias y sanitario Yoné Caraballo, puso el foco en las implicaciones asistenciales y organizativas del nuevo modelo. Explicó que el edificio visitado fue diseñado de urgencia durante la pandemia de COVID-19 para hacer frente a enfermedades emergentes y evitar el colapso del Hospital General, pero que ahora se plantea como un espacio polivalente que albergaría servicios como geriatría, oncología o hematología.

Caraballo insistió en que no se está creando un nuevo hospital geriátrico, sino “una planta más del Hospital General”, y advirtió de que esta reorganización puede romper la calidad de los cuidados de la persona mayor frágil, especialmente en situaciones de alta presión asistencial, cuando camas de geriatría podrían ser ocupadas por pacientes de otros perfiles.

El diputado mostró además su preocupación por el futuro de la unidad docente de geriatría, recordando que estas acreditaciones dependen del cumplimiento de requisitos muy concretos por parte del Ministerio de Sanidad, como la existencia de todos los servicios necesarios en un mismo centro. A su juicio, la fragmentación de la atención podría poner en riesgo la formación de especialistas y enfermería geriátrica en Lanzarote.

Finalmente, Caraballo alertó sobre la incertidumbre que rodea al uso futuro del suelo sociosanitario del actual Hospital Insular y advirtió del riesgo de que, a largo plazo, pueda derivar en una residencia de gestión privada, lo que supondría “haberse cargado un hospital geriátrico con 75 años de historia y una labor clave en Canarias”

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