El diputado de Nueva Canarias-Bloque Canarista denuncia que la isla depende en un 90% del petróleo para producir electricidad y desalar agua, lo que supone un riesgo estratégico en el actual contexto internacional
El diputado por Lanzarote y La Graciosa y presidente insular de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc), Yoné Caraballo, ha manifestado su profunda preocupación por la fragilidad del modelo energético de la isla. En un escenario internacional marcado por conflictos bélicos y tensiones geopolíticas que desestabilizan el precio del crudo, Caraballo recuerda que Lanzarote mantiene una dependencia del petróleo cercana al 90% para cubrir sus necesidades básicas. El líder nacionalista advierte de que la quema de fuel oil no solo representa un grave problema medioambiental por ser uno de los combustibles más contaminantes, sino que sitúa a la isla en una posición de riesgo ante posibles desabastecimientos o subidas inasumibles de costes.
Esta dependencia estructural resulta especialmente crítica debido a su vinculación directa con el ciclo del agua. Caraballo subraya que la seguridad energética de Lanzarote es, en realidad, seguridad hídrica, ya que el proceso de desalación del que depende toda la población requiere ingentes cantidades de energía que hoy proceden mayoritariamente de derivados del petróleo. En su análisis, el diputado resalta que cualquier inestabilidad en los mercados internacionales del petróleo impacta de forma inmediata en servicios esenciales para la vida cotidiana, poniendo en jaque la capacidad de la isla para garantizar el suministro de agua potable y electricidad de manera autónoma y estable.
Ante este diagnóstico, desde Nueva Canarias se insiste en la urgencia de acelerar una transición energética ordenada y planificada. Caraballo lamenta que Lanzarote haya «perdido un tiempo valioso» en comparación con otras islas del archipiélago, citando como referente el modelo de Gran Canaria, donde se han impulsado estrategias decididas para aumentar la penetración de renovables y avanzar hacia la soberanía energética. Para el diputado, la planificación del territorio debe permitir ya el despliegue de energías limpias bajo criterios sociales y ambientales claros, pero con un sentido de urgencia que hasta ahora ha brillado por su ausencia en las decisiones estratégicas de la isla.
Finalmente, Yoné Caraballo hace un llamamiento a las instituciones para que dejen de posponer las inversiones necesarias en infraestructuras verdes. El presidente de NC-bc sostiene que seguir fiando el futuro de Lanzarote a un recurso finito y contaminante como el petróleo es una irresponsabilidad política que compromete el bienestar de las próximas generaciones. La propuesta del partido pasa por un cambio de modelo profundo que reduzca la huella de carbono y, sobre todo, proteja a la ciudadanía de las incertidumbres de un mercado energético global cada vez más impredecible y costoso.


