No nací en El Golfo.
Soy de Playa Blanca. Hijo de una familia de marineros. He crecido viendo unas manos que no conocían el descanso, manos castigadas por la sal, por el viento y por el trabajo. En mi casa aprendí que el mar no regala nada y que todo lo que tenemos ha costado esfuerzo, sacrificio y dignidad.
Por eso, cuando veo lo que está ocurriendo en El Golfo, no puedo mirar hacia otro lado.
No hace falta haber nacido allí para comprender el dolor de un pueblo que ve cómo se deteriora parte de su historia mientras pasan los años sin soluciones.
Porque quienes somos hijos del mar sabemos que una playa no es solo arena. Un acceso no es solo una escalera. Un muelle, un camino o una roca forman parte de la memoria de un pueblo. Son los lugares donde nuestros padres trabajaron, donde nuestros abuelos enseñaron a pescar y donde muchas familias construyeron su vida.
Lo que más me duele no es únicamente el abandono de unas infraestructuras. Me duele la sensación de que hay vecinos que sienten que nadie los escucha.
El Golfo no merece promesas que nunca llegan. Merece respeto.
Respeto por su gente, por su historia y por quienes durante décadas cuidaron ese rincón de Lanzarote sin pedir nada a cambio.
La política solo tiene sentido cuando sirve para mejorar la vida de las personas. Cuando un pueblo siente que se le da la espalda durante años, todos deberíamos hacer una reflexión, independientemente del partido al que pertenezcamos.
No escribo estas palabras para enfrentar a unos con otros. Las escribo porque creo que todavía estamos a tiempo de hacer las cosas bien.
Como portavoz de Nueva Canarias-Bloque Canarista en Yaiza seguiré defendiendo que ningún pueblo del municipio quede olvidado. Ni El Golfo, ni Playa Blanca, ni Uga, ni Las Breñas, ni Yaiza, ni Femés, ni La Degollada, ni La Hoya, ni Puerto Calero. Porque todos forman parte de la misma historia y porque, cuando se abandona un pueblo marinero, no solo se deterioran unas piedras.
Espero que quienes tienen la responsabilidad de decidir escuchen, actúen y comprendan que El Golfo no está pidiendo privilegios. Está pidiendo algo mucho más sencillo: respeto. Y el compromiso que merece cualquier pueblo de nuestra tierra.
Luis Miguel Valiente es portavoz del Comité Local de Nueva Canarias-Bloque Canarista en Yaiza.


