El informe plantea limitar las Zonas de Aceleración de Energías Renovables a menos de 200 hectáreas y priorizar cubiertas, aparcamientos, infraestructuras y terrenos degradados
El Cabildo de Lanzarote y La Graciosa ha presentado a los siete ayuntamientos de la isla las conclusiones del informe técnico encargado por la Reserva de la Biosfera sobre las Zonas de Aceleración de Energías Renovables, ZAR.
La Corporación insular ha abierto ahora un plazo de tres semanas para que los municipios analicen el documento y presenten sus aportaciones.
También podrán plantear posibles propuestas de suelo antes de cerrar una posición común de isla.
Una vez culminado este proceso institucional, el documento será elevado al Consejo de la Reserva de la Biosfera y posteriormente trasladado al Gobierno de Canarias.
La principal conclusión del informe es una reducción drástica de la superficie inicialmente planteada para las ZAR.
El documento propone pasar de las 3.163 hectáreas incluidas en el primer borrador a menos de 200 hectáreas, lo que supone aproximadamente el 0,25% del territorio insular.
La propuesta concentra las futuras instalaciones renovables en cubiertas de edificios públicos y privados, aparcamientos, infraestructuras ya existentes y terrenos degradados.
El planteamiento busca limitar al máximo la ocupación de suelo rústico.
El informe también contempla la implantación de un parque fotovoltaico en el entorno del centro penitenciario de Tahíche.
La energía generada se destinaría prioritariamente al ciclo integral del agua, con el objetivo de reducir el consumo energético asociado a la desalación, depuración y distribución de los recursos hídricos de Lanzarote.
El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, destacó que el informe constituye una base técnica sólida para abrir el diálogo con los ayuntamientos.
“Hemos dado un plazo de tres semanas para que cada municipio pueda realizar sus aportaciones y plantear posibles alternativas antes de elevar el documento al Consejo de la Reserva de la Biosfera”, señaló.
Betancort defendió que la institución insular no se opone a las energías renovables, sino que apuesta por una implantación ordenada y adaptada a la realidad de Lanzarote.
“No estamos diciendo no a las energías renovables; todo lo contrario. Apostamos por una implantación ordenada y adaptada a la realidad de Lanzarote, priorizando las cubiertas, los espacios ya transformados y los terrenos degradados”, afirmó.
El presidente insular subrayó que el modelo debe construirse desde el consenso institucional y con el máximo respeto al paisaje, al que definió como uno de los principales valores de la isla.
Por su parte, el consejero de Energía, Miguel Ángel Jiménez, explicó que las conclusiones del informe coinciden con la estrategia que viene impulsando el Cabildo.
Según indicó, los alcaldes presentes en la reunión dieron su visto bueno al documento como punto de partida para el trabajo conjunto.
Jiménez destacó que el informe prioriza el autoconsumo, las comunidades energéticas, las cubiertas de edificios públicos y privados, los aparcamientos y los espacios degradados.
“El documento confirma que existe una alternativa técnica y viable al planteamiento inicial”, aseguró.
El consejero defendió que la propuesta permite concentrar las instalaciones donde generan mayor eficiencia y reducir de forma muy significativa la ocupación del territorio.
También puso en valor el parque fotovoltaico previsto junto al centro penitenciario de Tahíche como actuación estratégica para suministrar energía al ciclo integral del agua.
Las aportaciones de los ayuntamientos serán incorporadas al documento definitivo antes de su valoración por el Consejo de la Reserva de la Biosfera.
Posteriormente, el Cabildo trasladará la propuesta al Gobierno de Canarias para contribuir a la definición de las futuras ZAR desde una visión insular.
La institución sostiene que esa visión debe basarse en criterios científicos, ambientales, territoriales y sociales.
El informe elaborado por el equipo redactor del programa BIOCRIT y las directrices BIODIR concluye que Lanzarote dispone de capacidad suficiente para avanzar hacia un modelo energético más autosuficiente sin comprometer sus valores ambientales y paisajísticos.
El documento estima que las cubiertas existentes en la isla podrían albergar hasta 906 megavatios de potencia fotovoltaica.
Según el informe, esta capacidad permitiría cubrir una parte muy significativa de las necesidades energéticas insulares minimizando el consumo de territorio.
El estudio recomienda concentrar las nuevas instalaciones cerca de los principales centros de demanda eléctrica.
También propone favorecer el uso de terrenos de titularidad pública y recuperar espacios degradados, como antiguas canteras, para su aprovechamiento energético.
Además, apuesta por reforzar el autoconsumo y las comunidades energéticas.
El informe plantea combinar energía fotovoltaica con eólica, sistemas de almacenamiento y estudios específicos de integración paisajística para cada proyecto.
El documento insiste en preservar espacios agrícolas, corredores visuales, montañas, laderas y valles de mayor valor ambiental.
El objetivo es que la transición energética se desarrolle de forma compatible con la protección del territorio, la actividad económica y la identidad paisajística de Lanzarote.


