El técnico rojillo rechaza el conformismo y considera que el equipo debe aspirar a competir por la zona alta y el ascenso en una exigente Tercera Federación
La Unión Deportiva Lanzarote afronta la temporada 2026/2027 sin renunciar a ningún objetivo. Su entrenador, Juan Antonio Machín, ha dejado claro que el equipo debe avanzar paso a paso, pero también considera que la lucha por el playoff y el ascenso no puede convertirse en un asunto prohibido dentro del vestuario rojillo.
«¿Por qué nosotros no?», respondió Machín al ser preguntado por las aspiraciones del conjunto lanzaroteño. El técnico recordó que clubes como San Fernando o Mensajero expresan abiertamente su intención de luchar por el ascenso directo o, como mínimo, por los puestos de promoción, y defendió que la UD Lanzarote también debe partir con esa ambición.
Machín reconoció que alcanzar ese objetivo será complicado y exigirá trabajo, regularidad y capacidad para superar momentos adversos. Sin embargo, insistió en que no contempla trasladar a sus futbolistas mensajes conformistas ni presentar como inalcanzable una meta que persiguen otros equipos de la categoría.
«Todavía la clasificación no nos ha puesto en ningún sitio que veamos imposible», señaló el entrenador, que quiere construir una plantilla con hambre de crecer y competir. Para Machín, el lema que debe acompañar al equipo durante la campaña es precisamente ese: «El eslogan de Lanzarote tiene que ser: ¿por qué no?».
La ambición del técnico se apoya en las primeras sensaciones de la pretemporada. Machín destacó la actitud y el compromiso mostrados por los jugadores desde el regreso a los entrenamientos y aseguró que la primera semana de trabajo ha resultado muy positiva.
El cuerpo técnico combina el trabajo preventivo en el gimnasio con sesiones en las que el balón está presente desde el primer día. Además de mejorar el tono físico, los entrenamientos ya están dirigidos a desarrollar la identidad que Machín quiere implantar en el conjunto rojillo.
El entrenador pretende formar un equipo fuerte defensivamente, con jugadores rápidos en posiciones ofensivas, capacidad para sacar el balón desde atrás y velocidad en la circulación en campo contrario. También trabaja diferentes escenarios para que la UD Lanzarote pueda defender en bloque bajo, presionar en tres cuartos o asumir la posesión dependiendo del rival y del desarrollo del encuentro.
Por encima de los sistemas, Machín quiere que la afición vea un equipo reconocible por su entrega. «Queremos que sea un equipo que no dé un balón por perdido», afirmó. El objetivo es que los seguidores abandonen la Ciudad Deportiva satisfechos por haber visto a sus jugadores pelear y luchar por la victoria hasta el final.
La plantilla se encuentra prácticamente definida y podría quedar compuesta por unos 22 futbolistas, sin necesidad de completar las 25 licencias disponibles. El técnico considera importante contar con el filial y ofrecer oportunidades a los jóvenes, entre ellos un juvenil de 16 años que está realizando la pretemporada con el primer equipo y que ha sorprendido por su hambre y su talento.
Machín también advirtió de que la Tercera Federación Canaria volverá a ser una competición especialmente exigente. Los equipos históricos, los desplazamientos complicados y la igualdad del grupo obligarán a la UD Lanzarote a convertirse en un bloque compacto, fiable y capaz de no regalar nada si quiere consolidarse entre los aspirantes.
El entrenador concluyó reclamando el respaldo de la grada, especialmente durante las tardes en las que el resultado no acompañe. «El equipo no se va a rendir y va a darlo todo», aseguró Machín, convencido de que el apoyo de la afición será imprescindible para transformar el «¿por qué no?» en una candidatura real a los puestos altos de la clasificación.


