La capital vivió una jornada marcada por la solemnidad, la emoción y la devoción en torno a su Santo Patrón
Arrecife volvió a vivir este lunes una de las jornadas más importantes de sus fiestas patronales con la celebración del día grande en honor a San Ginés Obispo, una cita marcada por la solemnidad religiosa, la emoción y la devoción de generaciones de arrecifeños.
A las doce del mediodía, las tres naves de la iglesia de San Ginés Obispo se encontraban completamente ocupadas por los fieles que quisieron participar en la celebración. Muchos llegaron con antelación para poder ocupar un lugar en el interior del templo, mientras que otros siguieron la ceremonia desde el pórtico de entrada y los alrededores de la Plaza de Las Palmas.
La devoción a San Ginés forma parte de la identidad religiosa y cultural de Arrecife desde hace siglos. La imagen del Santo llegó a la capital en 1798, tras ser donada por el capitán Ginés de Castro, benefactor de la iglesia, y quedó instalada en la antigua ermita, hoy parroquia de San Ginés Obispo.
Aunque la actual imagen llegó a finales del siglo XVIII, la devoción por el santo ya estaba arraigada en Arrecife con anterioridad.
Una solemne eucaristía en el templo de San Ginés
La Solemne Eucaristía estuvo presidida por el reverendo Carlos María Marrero, párroco de Nuestra Señora de Los Remedios, en Casablanca; arcipreste del Cono Sur de Las Palmas de Gran Canaria; y profesor del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias en Las Palmas de Gran Canaria.
Junto a él participaron varios sacerdotes en la concelebración, entre ellos Juan Carlos Medina Medina, párroco de San Ginés Obispo y vicario diocesano de Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa; Jonathan Almeida Romero, párroco de Nuestra Señora de los Remedios de Yaiza y arcipreste de Lanzarote; y Leonardo José Graterol Briceño, párroco de Nuestra Señora de La Candelaria de Tías y capellán del Centro Penitenciario de Tahíche.
También participaron Alejandro Carmona Arrocha, hijo de la parroquia y recientemente nombrado vicario parroquial de San Juan Bautista en Telde; Francisco José García Socorro, párroco de Tinajo y San Bartolomé y del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores; Leonardo Arellano, formador del seminario diocesano en Venezuela; Jean Carlos Godoyruza, sacerdote venezolano y estudiante de Teología en Roma; y Francisco Javier López López, sacerdote de la Congregación de la Misión, Padres Paúles, destinado en Albacete.
La celebración contó con una destacada participación de fieles, vecinos de la capital y visitantes que se encuentran estos días en Lanzarote y que quisieron acercarse a una de las tradiciones religiosas más importantes de Arrecife.
Los cantos fueron interpretados por el Coro Parroquial, dirigido por el profesor Héctor Araya Alarcón, al que se unieron las voces de numerosos feligreses, generando un ambiente especialmente solemne y emotivo.
Un templo engalanado para la ocasión
La iglesia de San Ginés Obispo, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento por el Gobierno de Canarias el 13 de noviembre de 1990, lució sus mejores galas para la jornada.
El altar mayor y las tres naves fueron cuidadosamente engalanados para una celebración que constituye uno de los momentos culminantes del calendario religioso de la capital lanzaroteña.
En el centro de todas las miradas se encontraba la venerada imagen de San Ginés Obispo, colocada sobre su trono plateado y rodeada de ornamentación floral.
Según los historiadores, la talla data de finales del siglo XVIII y fue realizada en La Habana, Cuba, antes de ser donada a la iglesia por el capitán Ginés de Castro.
Autoridades civiles y militares, sacerdotes, vecinos y visitantes siguieron con atención una ceremonia que volvió a poner de manifiesto la profunda vinculación existente entre San Ginés y la ciudad de Arrecife.
La procesión del Santo Patrón
Al finalizar la eucaristía llegó uno de los momentos más esperados de la jornada. El repicar de las campanas anunció que San Ginés Obispo se disponía a salir del templo para recorrer nuevamente las calles de la capital.
Cuando la imagen traspasó el pórtico de la iglesia, una gran ovación rompió el silencio. Los aplausos y los vivas al Santo Patrón acompañaron el inicio de la procesión.
El desfile fue abierto por la Banda de Música La Unión Musical de Lanzarote, dirigida por el profesor Pepe Artiles, que puso música solemne al recorrido.
Tras la banda avanzaba la imagen de San Ginés Obispo, acompañada por los sacerdotes celebrantes, autoridades civiles y militares y cientos de fieles que quisieron acompañar al Patrón por las calles de Arrecife.
La capital volvió a encontrarse con su Santo en una manifestación de fe, tradición y sentimiento colectivo. Familias, mayores, jóvenes y visitantes siguieron el recorrido, mientras la imagen avanzaba arropada por el público.
Aplausos, campanas y emoción en el regreso al templo
Tras completar el recorrido procesional, San Ginés regresó a las puertas de su iglesia. Antes de que la imagen volviera a entrar en el templo, la Banda de Música interpretó varias marchas procesionales, recibidas con grandes aplausos por el público congregado en la Plaza de Las Palmas y sus alrededores.
Las campanas volvieron a repicar y los aplausos, vítores y muestras de emoción acompañaron la despedida del Santo Patrón, mientras la imagen regresaba al interior de la iglesia.
Así concluyó una jornada especialmente significativa para Arrecife, marcada por la solemnidad de la celebración, la belleza de la tradición y la emoción de un pueblo que cada año sale al encuentro de su Patrón.
Más allá de las creencias personales, San Ginés Obispo volvió a ser punto de encuentro de una ciudad, de su historia y de sus tradiciones.
Arrecife rindió homenaje a San Ginés en el día grande de sus fiestas patronales, con una celebración que volvió a unir fe, memoria colectiva e identidad popular en torno al Santo Patrón de la capital.


