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Lanzarote prevé una vendimia de 2,5 millones de kilos de uva tras dos años de malas cosechas

Jorge Rodríguez destaca el buen estado sanitario del viñedo y asegura que, pese al calor, «hasta ahora alarma ninguna»

La vendimia de Lanzarote comienza a tomar forma con unas perspectivas sensiblemente mejores que las de los dos últimos años. El Consejo Regulador de Vinos de Lanzarote estima que la cosecha de 2026 podría situarse en torno a los 2,5 millones de kilos de uva, después de unas últimas campañas especialmente complicadas para el sector.

Así lo explicó Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Regulador de Vinos de Lanzarote, durante una entrevista en Las Mañanas de Verano de Radio Faycán Lanzarote, en la que analizó el adelanto de la vendimia, los efectos de las altas temperaturas, el estado del viñedo, la evolución del sector y algunos de sus principales desafíos futuros.

Aunque determinadas bodegas han anticipado la recogida debido a las altas temperaturas y a la maduración de la uva, Rodríguez quiso transmitir un mensaje de tranquilidad: «Hasta ahora, alarma ninguna. Vemos que además la uva está en un perfecto estado sanitario», afirmó.

El presidente del Consejo Regulador explicó que Lanzarote cuenta con diferentes zonas vitícolas y que algunas de ellas se encuentran en áreas especialmente cálidas. Por este motivo, algunas bodegas han decidido comenzar antes la vendimia para garantizar que la uva llegue a sus instalaciones en condiciones óptimas.

Rodríguez prevé que el grueso de la vendimia comience en un plazo aproximado de entre siete y diez días, momento en el que se dispondrá de datos más esclarecedores sobre el desarrollo definitivo de la campaña de 2026.

«Alarma ninguna» pese a las altas temperaturas

La reciente ola de calor afectó especialmente a las zonas este y norte de Lanzarote, aunque su impacto no ha sido homogéneo en toda la isla. Según explicó Rodríguez, algunas fincas sí han sufrido determinados efectos, pero en la zona centro y en Tinajo las consecuencias de las temperaturas extremas han sido prácticamente nulas o muy reducidas.

El principal riesgo, señaló, sería ahora la llegada de una nueva ola de calor que pudiera perjudicar la fase final de maduración de la uva: «Lo único que nos puede hacer daño ahora es otra ola de calor y que nos chafe lo que va a ser una vendimia relativamente buena para lo que han sido estos dos últimos años», manifestó.

Uno de los factores que está ayudando al viñedo es el buen comportamiento del otoño y el invierno precedentes.

Las lluvias registradas durante esos meses permitieron acumular en determinadas zonas cantidades de agua que, según Rodríguez, no se habían producido en los últimos quince o veinte años.

Como consecuencia, las plantas presentan actualmente bastante hoja y una mayor protección frente al sol, algo que favorece la correcta maduración de la fruta.

Una cosecha que podría alcanzar los 2,5 millones de kilos

Las primeras bodegas en comenzar la vendimia fueron la bodega David Fernández, el Jable de TAO y El Grifo, a las que estos días se ha sumado Vega de Yuco.

El balance inicial, según Jorge Rodríguez, está siendo positivo, especialmente en términos de cantidad. «Se prevé que la cosecha va a ser muchísimo mayor a la que hemos tenido estos dos últimos años», aseguró.

La estimación inicial para esta campaña se situaba inicialmente cerca de los tres millones de kilos, aunque posteriormente se rebajó hasta aproximadamente 2,5 millones debido a determinados problemas derivados de enfermedades fúngicas, como el mildiu, favorecidas por una primavera especialmente húmeda. Aun así, la previsión supone un importante alivio para el sector.

El año anterior, recordó Rodríguez, no se alcanzó siquiera el millón de kilos de uva, provocando una fuerte limitación en la disponibilidad de vino y obligando a muchas bodegas a trabajar con importantes restricciones. «Ahora nos encontramos casi en cero en cantidad de vinos», explicó.

Por ello, una cosecha cercana a los 2,5 millones de kilos permitiría a las bodegas recuperar cierta normalidad después de dos campañas especialmente adversas.

Jorge Rodríguez, sobre la situación vitivinícola de Lanzarote actual: «Estamos mucho mejor que hace veinte años»

Más allá de la cosecha de este año, Jorge Rodríguez hizo una valoración positiva de la evolución del sector vitivinícola lanzaroteño: «Hoy estamos mucho mejor que hace veinte años», afirmó.

Para el presidente de la institución, este crecimiento es consecuencia del esfuerzo conjunto realizado por bodegas, viticultores, instituciones y por la propia sociedad lanzaroteña, que, a su juicio, ha comenzado a valorar realmente la singularidad y el patrimonio que representa la viña de la isla. Sin embargo, el sector sigue enfrentándose a importantes desafíos.

Entre ellos destacó especialmente el relevo generacional, la necesidad de hacer atractivo el cultivo para los jóvenes y la garantía de agua para los agricultores durante los años de escasez de lluvias.

Rodríguez considera que el viñedo se encuentra actualmente en una etapa positiva, aunque advierte de que será imprescindible abordar estos retos para garantizar su continuidad durante las próximas décadas.

«En Lanzarote no debería haber viña, pero la tenemos»

Uno de los grandes asuntos de la entrevista fue el impacto del cambio climático sobre un cultivo que ya se desarrolla en unas condiciones extremas.

Rodríguez recordó que las zonas vitícolas tradicionales se sitúan generalmente entre los 30 y 50 grados de latitud norte y sur, mientras que Lanzarote se encuentra aproximadamente entre los 28 y 29 grados.

«Estamos en una región en la que no debería haber viña. No debería haber viña, pero la tenemos», señaló. Esta particularidad hace que el cultivo lanzaroteño sea especialmente sensible a pequeñas variaciones meteorológicas.

Según Rodríguez, en los últimos años se están registrando temperaturas más elevadas durante el verano y una mayor irregularidad de las estaciones.

Algunos años presentan otoños e inviernos especialmente lluviosos, mientras que en otros se encadenan tres o cuatro temporadas en las que prácticamente se viven condiciones de verano durante meses tradicionalmente invernales. «El cambio climático existe. Hay evidencias muy grandes de que algo está pasando en la Tierra», afirmó.

La necesidad de adaptación está llevando al sector a plantear nuevas estrategias. Una de las líneas de investigación consiste en identificar aquellas plantas que presentan una mayor resistencia a la sequía. La segunda resulta todavía más llamativa: algunas bodegas ya han desarrollado proyectos para estudiar la posibilidad de realizar vendimias durante el invierno, coincidiendo con los meses más frescos y lluviosos. «En un futuro, en vez de recoger la uva en julio, quizá la estemos recogiendo en febrero», apuntó Rodríguez.

La rentabilidad de ser viticultor, «entre comillas»

La rentabilidad del campo fue otro de los asuntos abordados durante la conversación.

Rodríguez respondió que actualmente ser viticultor puede ser rentable, aunque subrayó que esa afirmación debe hacerse «entre comillas».

Para el presidente del Consejo Regulador, quienes se incorporan al sector deben hacerlo también con una mentalidad empresarial y con una formación que les permita analizar correctamente los costes, la rentabilidad y la productividad de cada explotación. «La gente joven que entre a este sector tiene que llegar con una formación para saber cuándo es rentable una finca, cuándo no es rentable y qué hay que hacer para conseguir que lo sea», explicó.

La situación ha mejorado significativamente durante la última década. Según indicó, el precio que se paga actualmente por la uva se ha triplicado respecto al de hace diez años. Sin embargo, no todas las fincas resultan económicamente viables y considera fundamental que cada productor sea capaz de analizar cuáles merecen mantenerse, mejorar o abandonar.

Lanzarote lidera la incorporación de jóvenes al sector en Canarias

Uno de los datos más positivos tiene que ver con el relevo generacional. Según Jorge Rodríguez, durante los tres últimos años Lanzarote ha registrado la mayor incorporación de jóvenes al sector de toda Canarias.

Para el presidente del Consejo Regulador, esto demuestra que las nuevas generaciones sí están detectando oportunidades de negocio y posibilidades profesionales en la agricultura y en la viticultura. Sin embargo, advirtió de que todavía quedan importantes retos por superar para permitir que puedan desarrollar su actividad en condiciones adecuadas.

Entre las medidas prioritarias mencionó la educación y la formación, la aprobación del Plan de La Geria y la garantía de acceso al agua de riego. «Para mí, lo más importante es la educación, que esa gente joven que vaya entrando lo haga formada», defendió.

El problema del agua: «Ya es un pequeño paso»

Rodríguez reconoció que durante esta campaña son pocos los viticultores que han necesitado regar debido a las lluvias registradas, aunque sí valoró una cierta mejoría en el suministro.

Tomando como referencia la zona norte de Lanzarote, aseguró que el agua de riego está llegando actualmente en los días establecidos en el calendario.

La situación contrasta con la del año anterior, cuando diversas zonas del norte de la isla permanecieron prácticamente todo junio, julio y parte de agosto sin agua agrícola. «Si se está empezando a recuperar ese suministro y por lo menos los días que están marcados hay agua, creo que ya es un pequeño paso», declaró.

No obstante, advirtió de que todavía será necesario adoptar medidas mucho más ambiciosas para garantizar el desarrollo eficiente y estable de la actividad agrícola durante los próximos años.

Un vino cada vez más reconocido fuera de Lanzarote

El prestigio de los vinos lanzaroteños atraviesa también, según Rodríguez, un buen momento.

Los numerosos reconocimientos obtenidos por las bodegas de la isla demuestran, a su juicio, el enorme esfuerzo realizado para conseguir presencia en mercados donde anteriormente el producto lanzaroteño no se sentía suficientemente valorado. «No hay semana en la que alguna bodega de la isla no sea galardonada con algún premio», destacó.

Canarias continúa siendo el principal mercado para los vinos de Lanzarote, seguido de la Península.

En el ámbito internacional, existen mercados interesantes en Estados Unidos, aunque actualmente afectados por cuestiones arancelarias, además de Alemania, Holanda, Dinamarca y otros países del centro de Europa.

También comienzan a abrirse nuevas posibilidades en mercados como Japón y China.

«Creo que ahora mismo hay pocos países que no conozcan de alguna manera alguna botella de alguna bodega de la isla», aseguró.

El turismo juega igualmente un papel esencial.

Los aproximadamente 18 millones de visitantes que recibe Canarias representan una oportunidad directa para que los vinos de la isla sean conocidos y degustados por consumidores procedentes de numerosos países.

En este sentido, Rodríguez destacó la implicación de la restauración lanzaroteña y aseguró que prácticamente todos los restaurantes de la isla cuentan actualmente con alguna botella de vino local.

 

 

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