El candidato de NC-BC a la Presidencia del Cabildo defiende una alternativa de gobierno basada en la organización del pueblo lanzaroteño y en poner la economía al servicio de la sociedad
El candidato de Nueva Canarias-Bloque Canarista, NC-BC, a la Presidencia del Cabildo de Lanzarote, Yoné Caraballo, ha situado como uno de los principales objetivos de su proyecto político “recuperar el control” sobre las decisiones que afectan al presente y al futuro de la sociedad lanzaroteña.
Caraballo sostiene que Lanzarote y La Graciosa se encuentran ante una disyuntiva política cada vez más evidente.
A su juicio, el Cabildo debe decidir si gobierna para la mayoría social de la isla o si continúa condicionado por los intereses de una minoría.
“Lanzarote no necesita más gobiernos que hagan de empleados de los intereses de los más ricos. Necesita un gobierno insular que defienda a sus vecinos, a sus trabajadores, a sus jóvenes, a sus familias y a quienes viven aquí los 365 días del año”, afirma.
El candidato de NC-BC considera que durante demasiado tiempo determinados responsables políticos insulares han actuado más como “medianeros de los intereses de las élites económicas” que como representantes del interés general.
“Un cargo público no puede estar para facilitar que unos pocos sigan ganando mientras la mayoría paga las consecuencias en forma de vivienda imposible, saturación de los servicios públicos, precariedad laboral, falta de suelo y pérdida de calidad de vida”, señala.
“Pueblo organizado frente al dinero organizado”
Para Caraballo, la cuestión central no es únicamente qué partido o persona ocupa la Presidencia del Cabildo, sino para quién se gobierna.
“Esta es la verdadera realidad. Un pueblo organizado contra el dinero organizado. Una ciudadanía que quiere decidir sobre su futuro frente a unos intereses económicos que llevan demasiado tiempo organizándose para defender el suyo”, sostiene.
El candidato de NC-BC considera que el poder económico dispone de recursos, estructuras y capacidad de influencia suficientes para defender sus intereses.
Frente a ello, plantea que la respuesta democrática debe ser una ciudadanía organizada, consciente de su fuerza y capaz de recuperar las instituciones públicas para el beneficio del interés general.
Caraballo reivindica una política que no enfrente a la ciudadanía con la actividad económica, sino que ponga la economía al servicio de la sociedad.
En ese sentido, defiende la necesidad de establecer límites cuando determinados intereses privados entren en conflicto con el interés general.
El candidato canarista enmarca su propuesta en una alternativa de gobierno que, según afirma, busca devolver al Cabildo su papel como institución al servicio de la mayoría social.
Para NC-BC, esa orientación debe traducirse en decisiones públicas vinculadas a la vivienda, los servicios públicos, el empleo, el suelo y la calidad de vida.
La formación sostiene que Lanzarote necesita un proyecto político capaz de organizar a la ciudadanía y recuperar la capacidad de decisión sobre el modelo de isla.
Caraballo insiste en que el futuro de Lanzarote y La Graciosa no puede quedar condicionado por intereses económicos privados que, a su juicio, han tenido demasiado peso en la acción institucional.
Desde NC-BC defienden que la institución insular debe actuar como herramienta de defensa de la población residente y de quienes viven en la isla durante todo el año.
El candidato concluye que el debate político de los próximos años debe centrarse en quién decide el futuro de Lanzarote y al servicio de quién se ponen las instituciones públicas.


