La asociación cultural denuncia una “disimetría administrativa” entre el trato dado a las construcciones tradicionales vinculadas al mar y otras edificaciones turísticas en el litoral
La asociación cultural Pueblo Maho ha mostrado su rechazo al derribo de las chozas de la costa de Mala, en Lanzarote, al considerar que estas construcciones forman parte de la memoria colectiva y del patrimonio vinculado al uso tradicional del litoral.
La organización se manifiesta contraria a la demolición de unas chozas que, según defiende, han servido durante largo tiempo de apoyo a familias de la isla para el aprovechamiento de los recursos marinos.
Pueblo Maho sostiene que estas construcciones no solo tuvieron una finalidad económica, sino también lúdica, familiar, comunitaria y social, ligada a las estancias estivales en la costa.
Un uso tradicional del litoral
La asociación recuerda que, antes del desarrollo de la infraestructura turística en el litoral, la costa insular estaba jalonada de chozas en las que muchas familias pasaban parte del verano.
Según expone Pueblo Maho, estos espacios permitían aprovisionarse de alimentos, diversificar la dieta y reforzar vínculos familiares y vecinales.
La organización cultural considera que estas prácticas forman parte de una forma tradicional de entender la vida en la isla y las vincula con los saberes propios integrados en el Patrimonio Inmaterial de Lanzarote.
En su comunicado, la asociación lamenta que las medidas administrativas hayan ido reduciendo progresivamente las posibilidades de uso tradicional de la costa por parte de la población local.
Críticas al tratamiento administrativo
Pueblo Maho denuncia lo que considera una diferencia de trato entre las chozas tradicionales y otras construcciones ubicadas en el litoral.
La asociación señala que las chozas de la costa de Mala y Órzola no impiden el paso por tierra ni el acceso al mar, y defiende que no fueron levantadas sobre un vial público ni en un paseo de acceso al litoral.
En este sentido, la entidad compara esta situación con la de determinadas edificaciones hoteleras, citando expresamente el caso del antiguo Papagayo Arenas, actual Sandos Papagayo Beach Resort.
La organización afirma que, mientras sobre las chozas recaen órdenes de derribo, otras edificaciones turísticas afectadas por procedimientos o controversias en el dominio público marítimo-terrestre continúan operando.
“Disimetría administrativa”
Pueblo Maho sostiene que existe una “disimetría administrativa” entre las actuaciones dirigidas contra las chozas y el tratamiento dispensado a otros establecimientos o infraestructuras.
La asociación critica que mientras Costas utiliza maquinaria y dispositivos de seguridad para demoler chozas vinculadas a usos tradicionales del litoral, otras construcciones turísticas permanecen en funcionamiento.
También reprocha al Cabildo de Lanzarote que, a su juicio, no proteja los valores patrimoniales asociados a estas construcciones tradicionales.
La entidad menciona además otros ejemplos de ocupación del litoral, como terrazas, jardines o piscinas colectivas en la franja de dominio público, así como el Gran Meliá Salinas y la casa-palacio La Mareta.
Defensa del patrimonio asociado al mar
Para Pueblo Maho, la falta de protección del patrimonio asociado al mar implica un empobrecimiento de la memoria histórica insular.
La asociación advierte de que la desaparición de estos elementos contribuye a adelgazar el recuerdo patrimonial hasta su pérdida.
En su comunicado, la organización cultural defiende que las chozas forman parte de la vida tradicional de Lanzarote y de una relación histórica de la población con la costa, el mar y sus recursos.
Pueblo Maho reclama una mirada patrimonial sobre las chozas tradicionales de la costa de Mala y denuncia que las administraciones apliquen criterios distintos frente a construcciones vinculadas a usos familiares y otras edificaciones turísticas situadas en el litoral.


