El Consorcio de Seguridad y Emergencias prepara la declaración del PEIN por contaminación mientras se despliegan medios para contener un posible vertido de combustible tras el hundimiento del histórico atunero
El atunero Monte Arballu ha terminado hundido en la mañana de este martes en Puerto Naos después de sufrir una importante vía de agua que provocó una entrada progresiva de agua en la embarcación. Los medios desplegados para tratar de mantenerlo a flote no pudieron finalmente evitar el hundimiento.
El gerente del Consorcio de Seguridad y Emergencias de Lanzarote, Enrique Espinosa, confirmó que Salvamento Marítimo movilizó todos los recursos disponibles para intentar salvar el pesquero. “Salvamento Marítimo intentó reflotarlo con todos los medios que tiene disponibles y le fue imposible debido a que la vía de agua era muy importante”, explicó.
La situación ha obligado a activar diferentes mecanismos de emergencia ante el riesgo de contaminación derivado del combustible que permanece en el interior del barco. La embarcación dispone de un depósito con capacidad para 10.000 litros de gasoil, según la información difundida por Lancelot Digital.
Emergencia por el riesgo de contaminación
Tras el hundimiento, la principal preocupación se ha desplazado hacia el posible vertido de hidrocarburos en las aguas de Puerto Naos. Espinosa detalló que inicialmente parecía que el incidente no había provocado contaminación, pero posteriormente comenzó a observarse una mancha compatible con aceite o gasoil, cuya naturaleza todavía debe ser corroborada.
“En principio parecía que no era nada, pero ha empezado a salir una mancha de aceite o gasoil que todavía hay que corroborar”, señaló el gerente, quien confirmó que inmediatamente se adoptaron medidas de contención para evitar que el posible vertido se extendiera por el recinto portuario.
La Autoridad Portuaria ha activado el plan marítimo correspondiente y el Plan Nacional de respuesta ante contaminación marina, con el objetivo de impedir que la mancha alcance aguas exteriores. Según Espinosa, por el momento la contaminación no habría salido del recinto de Puerto Naos.
El responsable del Consorcio adelantó además que el organismo insular activará su planificación de emergencias en fase de prealerta para reforzar la vigilancia y el control de la zona, mientras que el Gobierno de Canarias prevé activar su correspondiente plan en situación de alerta por contaminación marina.
Las medidas se suman a las barreras anticontaminación desplegadas alrededor del Monte Arballu. Según la información difundida por Lancelot Digital, posteriormente se comunicó la presencia de una mancha de aproximadamente 30 por 15 metros.
Cuatro motores no pudieron evitar el hundimiento
Los trabajos para mantener el atunero a flote fueron intensos. Enrique Espinosa explicó que Salvamento Marítimo llegó a emplear cuatro motores para tratar de evacuar el agua y reflotar la embarcación, aunque el volumen de entrada terminó superando la capacidad del operativo.
“Ni con cuatro motores que ha puesto Salvamento Marítimo ha podido reflotarla, con lo que se ha quedado hundido”, relató el gerente del Consorcio.
Según la información de la que dispone Emergencias, el origen del problema podría encontrarse en una vía de agua que la embarcación arrastraba desde hacía tiempo y que no habría sido reparada. Espinosa indicó que esa abertura habría aumentado progresivamente hasta alcanzar un punto en el que ya resultó imposible controlar la entrada de agua.
“Tenía una vía de agua que tenía hace tiempo y que no fue reparada. […] Esa vía se fue agrandando y fue la causante de que, cuando ya se desbordó, fuera imposible rescatarlo”, explicó Espinosa, dejando claro que se trata de la hipótesis que se maneja inicialmente sobre el origen del hundimiento.
El gerente señaló también que el Monte Arballu era un barco que continuaba en funcionamiento y que estaba siendo utilizado por una empresa vinculada a la actividad atunera. Según la información disponible en estos momentos, no habría ninguna persona en su interior cuando se produjo el incidente.
Un barco histórico de la flota atunera
El hundimiento afecta además a uno de los representantes de la histórica flota atunera vinculada a Lanzarote. El Monte Arballu permanecía junto a otros barcos relacionados con esta tradición pesquera, como el Cima de Oro, el Iza Ralde y el Nuevo Ave María, según la información publicada por Lancelot Digital.
La escena deja así dos frentes abiertos en Puerto Naos: controlar las posibles consecuencias ambientales provocadas por el combustible y preparar una intervención que permita sacar del agua una embarcación que ha quedado sumergida dentro del recinto portuario.
Buzos, sistemas de flotación y una grúa para recuperar el barco
La retirada del Monte Arballu no será inmediata. Enrique Espinosa explicó que la Autoridad Portuaria ya ha señalizado la zona y que el siguiente paso requerirá contratar empresas especializadas capaces de ejecutar un operativo de reflotamiento.
El procedimiento previsto pasa por enviar primero equipos de buceo para localizar y sellar la vía de agua, evitando que el barco vuelva a inundarse durante la maniobra. Posteriormente deberán instalarse sistemas de flotación que permitan elevar progresivamente la embarcación hasta hacer posible su izado.
“Hay que mandar unos buzos, tapar lo que es la vía y después con globos reflotarlo y subirlo con la grúa, con lo que eso no creo que sea tan sencillo”, advirtió Espinosa sobre la complejidad técnica de la intervención que queda ahora por delante.
La escasa profundidad existente en esta zona de Puerto Naos puede facilitar determinadas operaciones, aunque la presencia de combustible obliga a que cualquier movimiento del pecio se realice extremando las medidas de prevención ambiental.
La prioridad inmediata: que la contaminación no salga del puerto
Mientras se organiza el reflotamiento, la prioridad de los servicios de emergencia es contener cualquier pérdida de hidrocarburos y evitar que llegue al exterior de Puerto Naos.
Espinosa incidió en que las actuaciones desplegadas por la Autoridad Portuaria tienen precisamente ese objetivo y confirmó que, en el momento de sus declaraciones, la posible contaminación seguía contenida dentro del recinto portuario.
Las barreras anticontaminación permanecerán desplegadas mientras se evalúa el estado de los depósitos y se comprueba la naturaleza y extensión de la mancha detectada sobre la superficie del agua.
El hundimiento abre ahora una segunda fase de la emergencia, mucho más compleja desde el punto de vista técnico. Ya no se trata únicamente de retirar el Monte Arballu del fondo de Puerto Naos, sino de hacerlo sin provocar una liberación de combustible que pueda extender la contaminación fuera del puerto.


